Angola, con sus 90 etnias, ofrece al mundo una producción artística vasta, bella, que da a conocer parte de sus rituales y su cosmovisión: las ceremonias de celebración de la nueva cosecha, la vida y la muerte; la temporada de caza; la transformación de niño en adulto.

Por los vestigios encontrados en las regiones de Lunda, Congo y el Desierto de Namibe, se sabe que esta tierra tuvo habitantes desde la prehistoria. Es en este periodo cuando surgen las artes plásticas en Angola: las cuevas de Tchitundo-Hulo y la piedra del hechizo en el desierto de Namibe y en la provincia de Zaire, al sur y norte de Angola respectivamente, son algunos de los testimonios arqueológicos existentes a lo largo del litoral de este país.

Embajada de la República de Angola en México
Para comentarios o sugerencias sobre este sitio 
Derechos Reservados©  1998-2000
Sitio desarrollado por
DataFox, S.A. de C.V.

Embajada de la República de Angola en los Estados Unidos Mexicanos

Los colonizadores traen consigo la religión, la cual se difunde a través de la pintura, la escultura y la arquitectura. Es así como las imágenes bíblicas acuñadas en los elementos decorativos de las iglesias, fueron el antecedente inmediato donde se forjaría, siglos más tarde, una plástica producto de la fusión de una tradición milenaria, de origen Bantú, y euro-occidental.

Gracias a la vastedad de recursos naturales, los angoleños realizan verdaderas obras de arte en madera, bronce, marfil y cerámica; en ellas rescatan las características propias de cada grupo etno-lingüístico. Una de las más importantes y significativas es El Pensador Cokwe, pieza soberbia por la armonía y simetría de sus líneas.